EL ROL DEL DIRECTIVO EN DEBATE
| Lic.
Marta Alicia Tenutto Lic. en Psicología (Universidad de Buenos Aires) Lic. y Prof en Cs de la educación, esp. Psicopedagogía (UM) Autora de "Herramientas de evaluación en el aula" Profesora para la enseñanza Primaria Email: info@nuestraldea.com |
Este texto es, en realidad, una invitación
personal. Invitación que avanza por el camino de la reflexión sobre las palabras
que usamos habitualmente.
La propuesta consistirá en revisar términos
como rol, director, vicedirector para confrontarlas con otros posibles tales
como: "equipo de conducción" o "equipo de gestión".
En numerosas ocasiones
empleamos las palabras en forma indistinta, sin reconocer que cada una de ellas
porta significados que le son propios, poseen una impronta particular y una
historia que en numerosas ocasiones desconocemos.
Recordemos que las instituciones no
existieron desde siempre, se fueron gestando a lo largo de los años como
producciones sociales e históricas. Del mismo modo la escuela no surgió de
golpe, en sus elementos constitutivos podemos reconocer las huellas del
tiempo.
A las instituciones escolares que hoy conocemos las podemos
ubicar a como una producción de los últimos dos siglos, aunque la obligatoriedad
de la enseñanza recién se institucionalizó en el siglo XIX. En el mismo siglo en
que comienza la formación especializada de docentes en Argentina.
Los modelos
sociales, históricos, políticos han atravesado las puertas de las escuelas.
Atravesamientos que trataremos de "leer" a través del texto.
Comencemos con el término ROL. El rol esta
relacionado con aquello que se espera de una persona, que tiene una posición
específica, en este caso el Director y Vicedirector, en una estructura social-
como lo es la escuela.
Al pensar en los roles, tanto del Director como del
Vicedirector, se nos presenta un primer interrogante: ¿cómo aprendieron a
desempeñarse como tales?, ¿quién les mostró cómo hacerlo?
Ante esto
probablemente surjan algunos nombres de Directores, tal vez de docentes que en
algún momento de la vida dejaron su impronta. Pero existen otras personas, que
aún sin saberlo ni quererlo, imprimieron sus marcas, no siempre en forma
consciente, en la historia personal y profesional de los Directivos. Durante
muchos años fuimos estudiantes, y como tales adquirimos saberes y también pero
creencias y representaciones que muchas veces cargamos al modo de una pesada
mochila.
Ahora bien, probablemente los Directivos recuerden cuántas
expectativas se les presentaron en el momento en que decidieron asumir el rol,
lo que esperaban hacer, cómo pensaban organizarse, el caudal de sueños, e
ilusiones que llevaban con ellos. Gran parte de lo esperado, posiblemente, se ha
diluido con el tiempo. Pero en nada contribuye el sentirse incómodos, tal vez
disgustados consigo mismo. Esto sucede en las instituciones, donde la fuerza de
lo instituido reduce lo novedoso a lo conocido, y lo que fuerza al cambio es
entonces institucionalizado.
Tampoco sirve quedarnos en la queja, es
necesario dar un paso adelante.
Avancemos entonces tratando de rever a qué
llamamos Directivo/va.
El diccionario dice que es "aquel que puede o debe
dirigir una orden que debe ejecutarse" . Se trata de orientaciones que mueven a
los otros a una realizar algo, pero estas acciones poseen la característica
distintiva de ser obligatorias. El Directivo porta un poder legítimo, legal y
socialmente aceptado, y la obligatoriedad deriva, precisamente, de la autoridad
que éste sostiene.
En tanto el prefijo "vice" alude "aquel que se antepone a
todo cargo en el que se designa a uno que lo sustituye o a uno de categoría
inferior" Se espera que tanto Director como Vicedirector realicen determinadas
tareas, entre las cuales no puede estar ausente lo relativo a la toma de
decisiones.
Pero ¿Por qué hablar de "equipo de conducción" y en lugar de
Directivos como hicimos hasta ahora?
Porque optar por una o por otra
denominación nos conducirá a diversos posicionamientos, a distintos modos de
planificar las tareas, de pensar las instituciones.
El rasgo distintivo del
equipo es el de ser pensado, organizado, concebido como una unidad funcional de
trabajo. Esto implica que Director y Vicedirector se encargarán de evaluar las
posibilidades y limitaciones de los actores sociales involucrados, determinando
tareas y responsabilidades de cada uno, sin olvidar la evaluación de lo previsto
y realizado luego de un período determinado.
Es decir no se trata solo
de querer hacer algo, sino también de prever cómo hacerlo: medios, instrumentos,
tiempos, espacios, actores implicados. Se trata de una tarea planificada que
demandará un mayor tiempo en esta etapa pero que contribuirá al mejor
funcionamiento de las instituciones, aunque no sin obstáculos, como todo cambio
que pretendamos implementar.
En el equipo se deberán establecer acuerdos,
sin olvidar que las relaciones de autoridad son asimétricas, por lo que se
delegan tareas pero no se delega la autoridad.
La propuesta es tratar
de mantener el difícil equilibrio entre asignar algunas tareas, pero no todas,
para evitar que los roles se desdibujen, tratando de no caer en el extremo
opuesto, tentación frecuente por demás frecuente, de concentración de las mismas
en unas únicas manos. Recordemos que aquel que pretende abarcar muchas
actividades de un modo omnipotente puede, sin quererlo, ayudar a que las mimas
queden a mitad de camino, insuficientemente explotadas, o directamente sin
hacer.
¿Qué tendrá que hacer en primer lugar el equipo de conducción?
La distribución de roles será fundamental en esta etapa. En todos los casos se
deberá prever y determinar lo relativo a la toma de decisiones, la delegación de
tareas, la conducción de equipos de trabajo y la supervisión (Frigerio
1998)
Con frecuencia nos encontramos que Director y Vicedirector manejan
diversos criterios con relación a la supervisión de las actividades docentes, el
Asesoramiento, la planificación de las tareas diarias, las prioridades otorgadas
a las mismas y todo lo que sucede en la escuela. Este modo de encarar el trabajo
no se encuentra exento de consecuencias ya que a diversos estilos de supervisión
le sucederán diversas orientaciones. Si pensamos a la institución como un cuerpo
tal vez podamos acordar que los mensajes deben tener cierta coherencia para
evitar un funcionamiento desmembrado.
Lo expuesto no quiere decir que el equipo tiene que
estar integrado por personas que piensen igual sino por profesionales que puedan
reconocer sus posibilidades y limitaciones- para dedicarse a lo que cada uno
sabe y puede hacer mejor- con la apertura suficiente como para escuchar lo que
otros pueden y quieren decir. Se trata de enfrentar la tarea trabajando en grupo
de un modo coordinado y cooperativo.
Recordemos que:
"...La uniformidad, la rutina y la fragmentación de la conducta no solo se oponen al hecho de las diferencias individuales sino que también a las necesidades que las personas tienen de autodeterminación, espontaneidad, logro y expresión de su capacidad y talento..."
(Katz y Kahn "Psicología Social de las Organizaciones", página 93)
Ahora tratemos de diferenciar CONDUCCIÓN de
GESTIÓN.
Tal como lo vimos precedentemente, una de las funciones sustantivas
del equipo de conducción lo constituye la toma de decisiones. Ellas poseen
diversa relevancia, importancia y orden de prioridad.
Existen, según
Ethier , tres tipos de decisiones: las estratégicas, las de gestión y las
operacionales. De este modo con la palabra gestión se alude a las acciones que
permiten el funcionamiento de las instituciones .
En las instituciones
escolares concretas se presentan diversos modelos de gestión. Aquella
institución concebida como "una cuestión de familia", el modelo de gestión será
el "casero", en la institución donde "todo es cuestión de papeles" el modelo
será el tecnocrático, y finalmente en las instituciones donde prima la
concertación el modelo de gestión es el "profesional" . Éste último modelo es al
que debemos tender ya que se trata de que el equipo de conducción integre las
diferentes facetas y ponga en práctica la negociación.
Por lo expuesto hasta
ahora es que resulta conveniente emplear la denominación "equipo de conducción"
para aludir al equipo que pretendemos conformar en las
escuelas.
La toma de decisiones no resultará una tarea sencilla
pero para llevarla a cabo podemos pensar en fases que conducen a su puesta en
marcha. Las mismas pueden ser pensadas como alternativas no sucesivas ni
excluyentes, es decir como jalones que conducen a una meta provisoria, ya nuevas
metas sucederán a las anteriores.
Las fases podrían ser:
1)
Determinación de la situación problemática
2) Análisis del
problema y de sus dimensiones
3) Determinación de criterios sobre los
que se basarán las decisiones
4) Búsqueda de soluciones
5)
Ponderación de las soluciones propuestas y jerarquización
6)
Elección de las alternativas más viables
7) Ejecución y evaluación
de lo realizado
Para
esta propuesta tomé como referencia los aportes de
Dewey.
Creo que antes de poner en marcha esta propuesta
tendríamos que formularnos algunos interrogantes, tales como:
- ¿Qué
acciones concretas tenemos que realizar para posibilitar la formación de un
equipo de conducción?
- ¿Cómo diferenciar los roles para no superponer
tareas y funciones?
- ¿Qué criterios usaremos para distribuir esas
actividades?
- ¿Cómo identificar las posibilidades y limitaciones de los
diversos actores sociales involucrados?
Lo expresado en este texto
constituye solo un abordaje posible, con relación a lo que sucede en las
escuelas, entre las múltiples explicitados o por explicitar.
Ustedes lo
podrán recrear y enriquecer.
Deseo que piensen en este espacio como un lugar
que facilita el intercambio, y por eso los insto a que envíen sus ideas,
acuerdos, desacuerdos, puntos de vista y todo lo que deseen decir, para
incluirlas en los futuros escritos.
BIBLIOGRAFÍA
Este texto fue publicado en la Revista La Obra, Buenos Aires, mayo de 2000.